Un videojuego Indie es la abreviatura de Independiente y es aquel que no cuenta con el respaldo financiero de
una gran empresa, simple y llanamente, estas producciones se construyen fuera
del circuito de mercadotecnia que nutre las estanterías de las tiendas de
videojuegos.
Y aunque esto ya era algo que sucedía en los
ochenta y noventa, con el shareware que algunos entusiastas del
desarrollo y las nuevas tecnologías compartían en un primitivo internet, hoy
día el mercado independiente se ha constituido como una bestia a tener en
cuenta.
Esto se debe, en parte, al
fenómeno Steam. La plataforma de distribución digital de videojuegos
creada por Valve Corporation en 2003 ha propiciado que
desarrolladores independientes y pequeños equipos pudieran llegar a vender su
obra y alcanzar una cuota de usuarios nunca antes imaginada para otros mercados
de similar estructura.
Los videojuegos independientes son
como fanzines: producciones en su mayoría artesanales y llevadas a
cabo por un reducido número de autores que dependen de la venta no solo para
pagar su trabajo, sino para financiar la propia producción. Sin embargo,
el fanzine y la edición independiente no han tenido nunca el acceso a
una red de distribución mundial. Salvo, quizás, el
fenómeno Amazon, del que será mejor no hablar.

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